Por: Fabiana Carolina - Comunicadora de la Universidad Nacional de Piura.
No cabe duda, que el mundo ha ido
progresando con el pasar de los siglos, con la llegada del internet, las nuevas
tecnologías y el avance de las ciencias, el mundo ha alcanzado invenciones brillantes.
Sin embargo, detrás de esos grandes logros existe un panorama de preocupación e
incertidumbres que cada día genera estrés, inquietud, inseguridad, y ansiedad.
Actualmente la pandemia de COVID 19, la guerra de Ucrania, el precipitado
cambio climático y la polarización política, son demostraciones concretas de la
gran incertidumbre global a la que nos enfrentamos y por ende a las grandes
limitantes del desarrollo humano.
Cuando se habla de desarrollo humano, se
refiere a ayudar a que las personas lleven una vida que valoren mediante el
aumento de sus capacidades, algo que no se limita a los logros en materia de bienestar,
sino que incluya la capacidad de actuar y las libertades. Habiendo dicho eso,
hablaremos de las incertidumbres que atañan actualmente al ser humano y como
también estas afectan a nuestro país.
Empezaremos por el cambio climático, este en
los últimos años ha ido aumentando y por consecuencia, se han registrado niveles
históricos de temperaturas, incendios y tormentas que se constituyen cómo
recordatorios de que la crisis climática sigue avanzando. Y es que este
problema, ya está dejando consecuencia en el mundo, pues más de un millón de
especies vegetales y animales se encuentran en peligro de extinción. Particularmente
en nuestro país, el cambio climático ya está dejando estragos y está
ocasionando grandes problemas en su futuro desarrollo.
Claro ejemplo, es la disminución de la
producción de papa en la costa y sierra por altas temperaturas y exceso de
humedad; la perdida de terrenos agrícolas y salinización de los suelos; todo
esto genera una incertidumbre alimenticia, pues la actividad agrícola es la principal
actividad extractiva que contribuye a la alimentación de los peruanos, por ende,
si lo suelos dejan de ser aptos para cosechar, ya no estarán los productos que
son parte del alimento diario del peruano.
La guerra de Ucrania es otro de los
problemas que causa gran incertidumbre en el mundo, pues está provocando el
aumento de la volatilidad de los precios de la energía, los alimentos, los
fertilizantes, las materias primas y otros bienes. Esto afecta en el futuro de
nuestro país, exactamente a la agricultura, pues si los precios de los
fertilizantes siguen subiendo, muchos de los agricultores peruanos no podrán
adquirirlo, por tanto, la producción de arroz, papa y maíz podrían disminuir
hasta en un 40% o más.
Siguiendo la línea de los problemas que
atañan al mundo y por ende al desarrollo humano, tenemos a la polarización política
y es que esta añade mayor complejidad a esta gran cuestión y la incertidumbre empeora,
pues un gran número de personas se sienten frustradas por sus sistemas
políticos. Nuestro país debe tenerlo muy en cuenta ya que, a mayor
polarización, más difícil resultará generar consensos amplios entre grupos con
sensibilidades distintas para acometer reformas profundas que permitan que la
sociedad peruana avance.
Por último, tenemos el COVID 19, la cual
ha hecho agudizar más el desarrollo humano y ha dado a relucir la gran
desigualdad que existe, pues las brechas digitales preexistentes han agudizado
las diferencias en el acceso y la calidad de la educación de la infancia.
A pesar, de que las actuales incertidumbres
están generando grandes problemas, podemos ver a estas como una oportunidad de
generar una posibilidad de cambio, una nueva posibilidad de suponer una
oportunidad para imaginar, crear, y experimentar, para así darle una solución a
estos problemas. Juntos podemos encontrar formas para adaptar y renovar instituciones
que nos ayuden a darle cara a este mundo de cambios imprevisibles, para ello
tenemos que cooperar, para que así este futuro por más incierto que sea,
represente una promesa más que un peligro.